Agosto se despide casi sin pedir permiso. De repente, vuelven los horarios, la bandeja de entrada empieza a llenarse y el calendario recupera ese aspecto de Tetris que habíamos conseguido olvidar… Quizá el problema no sea la rutina, sino cómo la vivimos.
¿Y si cambiamos un poco las reglas? ¿Y si reservamos también un martes para una cena sin prisas junto a una copa de Juvé & Camps Milesimé Chardonnay?, un miércoles para alargar la sobremesa descorchando un Juvé & Camps Cinta Rosé o un jueves para abrir esa botella Gran Tribut Joan Juvé que guardábamos para “una ocasión especial”? A veces, basta con mirar de otra manera los días de siempre.
Decálogo para escapar de la rutina con Juvé & Camps
1 Llama a ese amigo/a e invítale a un Sparkling Brunch entre semana.
2 ¿Te han propuesto un plan que no esperabas? Di que sí.
3 Sírvete una copa i dedícate una hora solo para ti. ¿Qué te apetece hacer?
4 ¿Cuánto hace que quieres ir a ese restaurante? Reserva para hoy.
5 Organiza una cata de espumosos en casa.
6 Consulta el próximo fenómeno astrológico y contémplalo con una copa: lluvia de estrellas, eclipse lunar…
7 Regala un espumoso a quien sabes que se lo merece y disfrutad de una tarde en compañía.
8 Olvídate de todo con un atardecer en la naturaleza y un pícnic acompañado de Juvé & Camps.
9 Mira la cartelera cultural de tu ciudad y saca entradas para el teatro o un concierto.
10 Decídete a visitar las cavas centenarias de Juvé & Camps en Sant Sadurní.
Elige un Corpinnat y descubre el valor de hacer las cosas sin prisa
En el mundo del vino, el tiempo es esencial. Los espumosos de larga crianza son el resultado de una elaboración que entiende que algunas cosas no pueden acelerarse: necesitan tiempo, cuidado y paciencia para desarrollar toda su complejidad. Ese es también uno de los valores que definen a Corpinnat.
En Juvé & Camps, este compromiso con la calidad y el territorio se traduce en una forma de trabajar basada en el rigor y la autoexigencia: cosecha manual, viticultura 100 % ecológica y el 100 % de la vinificación realizada en la propiedad.
Además, Corpinnat establece largas crianzas siempre superiores a 18 meses, con al menos un elaborado que supera los 30 meses y otro que supera los 60 meses. Porque dedicar tiempo a cada botella es también una forma de respetar el vino, el paisaje y todo lo que hay detrás de él.
Quizá cambiar las reglas de la rutina no consista en hacer grandes cambios. Quizá consista simplemente en concedernos permiso para disfrutar un poco más a menudo.
